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Una tribu de founders en Valencia.
Una quedada al mes, alrededor del fuego.

Ignis significa fuego en latín. Y el fuego es donde empezó todo.

Antes de las empresas. Antes de las ciudades. Antes de todo. Había un fuego, y un grupo de personas a su alrededor.

Allí se contaban las historias: la caza del día, los miedos, los planes para lo que venía. Mirando las brasas, los desconocidos se convertían en tribu.

El fuego no nos dio solo calor: nos dio los unos a los otros.

Han pasado miles de años y seguimos necesitando lo mismo. Un fuego. Una mesa. Y gente que esté jugando el mismo partido que nosotros.

Eso es Ignis.

Un espacio para compartir entre founders

Ignis Club es una comunidad cerrada de founders que viven en Valencia y que están construyendo empresas de verdad.

Una vez al mes nos reunimos alrededor del fuego: una cena íntima, sin ruido y sin agenda de negocio. Compartimos lo que de verdad pasa cuando llevas una empresa, nos ayudamos y hacemos cosas juntos. Porque sabemos lo difícil que es este camino, y se lleva mejor acompañado.

Y lo hacemos como se ha hecho siempre:
compartiendo historias al calor del fuego.

Ignis es para founders con una empresa en marcha —idealmente de base tecnológica— que viven en Valencia.

No importa el tamaño de tu empresa ni cuánto factura. Importa que estés construyendo algo de verdad y que tengas ganas de crecer junto a otros que están en lo mismo. Buscamos personas con hambre, con criterio y con respeto por los demás. Gente que quiere pertenecer, ayudar y dejarse ayudar.

Si te reconoces en esto, seguramente eres de los nuestros.

Una gran fogata de noche lanzando una columna de chispas al cielo, rodeada por una rueda de gente en silueta que conversa de pie y sentada en bancos de madera.

Una mesa. Una vez al mes.

Nos reunimos una vez al mes, siempre. Una cena o una barbacoa en casa de alguien de la tribu o en un lugar especial. Íntimo, no multitudinario.

Y más allá de la mesa, hacemos actividades juntos: lo que surge cuando un grupo de founders decide ayudarse de verdad.

Se comparte sin máscaras y sin vender nada. Lo que salga de ese fuego —un socio, una idea, una amistad— viene después. Nunca es el motivo. El motivo es la mesa.

Hay un lugar en el fuego

Ignis no es para todos: es para quienes entienden que una buena conversación, entre gente que se la juega de verdad, puede ser el principio de todo lo que viene después. Y no hay entradas a la venta — al fuego se entra por invitación de un miembro, que responde por ti. Así mantenemos lo único que importa: que cada persona alrededor del fuego valga la pena.

¿Conoces a alguien de la tribu? Habla con esa persona.

¿Todavía no? Cuéntanos quién eres y qué estás construyendo — aquí mismo.

Contar mi historia

Dos o tres líneas.